Habrá tres guerras

| Luis Solana

Unidad de control de masas de la Infantería de Marina

Varias lectoras y diversos lectores seguro que han puesto cara de «vaya cosa se le ha ocurrido a usted, deme (si puede) datos más concretos, sobre todo de fechas».

Pues,bueno, no irritarse: no auguro fechas, dejo escrito que va a haber guerras. ¡Eh Tampoco vale para nada esa premonición.

Lo concreto más: va a haber una guerra por Ceuta, otra por Melilla y otra por Gibraltar.

No me preguntéis detalles de fecha ni de crudeza: ya habrá periodistas que sepan recoger los hechos. Lo imposible de cambiar sin violencia es y será la soberanía de Gibraltar, Ceuta y Melilla.

En el caso de Gibraltar, habrá que esperar a que España tenga un peso político y militar importante. Incluso, entonces, las decisiones democráticas del istmo pesarán muchísimo. Sólo una guerra abierta podrá cambiar ese trozo de soberanía actual.

¿Y Ceuta y Melilla? Expertos variados dirán que nada tienen que ver estas ciudades con Gibraltar. Y les contesto que en un punto son iguales: sin guerra no cambiarán de bandera nunca.

Ni acuerdos internacionales, ni nuevos equilibrios de bloque, ni cambio de peso del cañón por habitante: nada evitará una guerra si se quiere cambiar una de estas pequeñas fronteras.

Por cierto, muchísimo cuidado con la provocación/respuesta. Una «marcha verde» (muy justa) se para con Policía y Guardia Civil. O no. Saltos de vallas planificados costará mucho detenerlos, ni con vehículos ligeros del  Ejército. ¿Entonces? Pues que desde hace  tiempo las Fuerzas Armadas deberían tener un sistema humano y técnico de protección adecuada de nuestras fronteras. ¿Y la Policía y la Guardia Civil? Por descontado doy que ya lo tienen.

Joven lector: nunca verás arriar esas pequeñas banderas

Sin tipos duros no hay negociación.

| Luis Solana

Conozco a más de un compañero de aventuras progresistas que critica a algún colega que se expresa con gran dureza contra los planteamientos independentistas, vengan de donde vengan. No estoy de acuerdo con él. Voy a decir más: por ejemplo, esos líderes catalanas recién salidos de la cárcel ¿tienen que poner cara de negociador o de vengativo interlocutor? Pues para comenzar, la cara no puede ser simpática. Y así todos.

A mí me resulta enormemente interesante ir midiendo las intervenciones de los líderes de PP: es fundamental que empiecen durísimos y que seamos capaces de aceptar esas posiciones. ¿En qué parte del mundo una negociación empieza con la lista de cesiones? Se empieza con las líneas inmutables. Y el tiempo ya nos dirá.

¿Hay que llevar a la primera mesa de negociación una cesta con flores de los colores del otro? Pues no sería normal. Pero podría pasar (un día), dado que el parecido de los colores es muy grande, porque no dejan de ser colores milenario y los independentistas, para diferenciarse algo, se han buscado una estrella de la Cuba reciente. Vamos, todo colores caseros.

¿Quiere usted la independencia de su territorio y convertirlo en nación? No tenga ninguna duda de que será difícil, pero jamás imposible. Y no lo digo por textos constitucionales, lo digo por textos históricos con el Reino de Aragón, fijando barras rojas y amarillas, lenguajes, áreas de influencia política en el mundo mediterráneo. Y todo lo que le interese leer de nuestro pasado.

Comprendereis que no hay aquí espacio para contar cómo hemos evolucionado. Lógicamente, a unos les gustaría que aquél hubiera tenido su propia evolución. Pero lo normal han sido cruces de colores permanentes. Y muchas veces con lo fundamental del ser humano: su sangre.

Mañana empieza otro capítulo de los seres humanos: ponte a vivir todos los detalles con ganas. Igual tienes que opinar sobre el ARN que de la «estelada». Venga: primero te opones a todo y luego ya veremos. Con tipos duros se llega a acuerdos de largo plazo.

 

¿Trabajas en el Santander ?

| Luis Solana

Ana Botín en el Foro Económico Mundial

En estos momentos, parece que con el casi final de las mascarillas, termina un tiempo muy complicado para trabajar en empresas con grandes retos. Y me acuerdo de una empresa con las que tengo relaciones que no son de empresa. Y sí son de empresa.

Y me apetece, al quitarme la mascarilla, hablar de ella.

Yo conocí al abuelo de la presidenta Botín. Inolvidable. En un casón en la Castellana, con una chimenea encendida al fondo y calzado con unos elegantes botines marrones oscuros. Yo era un joven que tenía una empresa de asesoramiento de fortunas y que le visitaba para pedirle que autorizase créditos para el PSOE. Los accionistas de mi empresa se llamaban, Aznar, Pérez Llorca y Zabala. La clase de cosas (hay muchas parecidas) que si se olvidan hacen que no terminemos por no entender nada del presente; ni del futuro de España.

Aquél personaje mítico autorizó no sé cuánto dinero para el Partido Socialista Obrero Español, que administraba una socialista del exilio y del futuro: Carmen García Bloise.

El tiempo pasó cada vez a más democrático y yo me encontré con la inmensa fortuna de ser elegido diputado por Segovia en las primeras elecciones de la renacida Democracia. En el Parlamento me volqué con dos temas: la Defensa y la Tecnología. Y allí me apareció Telefónica, el mayor consumidor de novedades de España en esos momentos. Visité los laboratorios Bell y la sede de ATT. Pero no me olvidé de algo importante en esos días: defender a los trabajadres en plena revolución tecnológica. Sí, sí, las revoluciones tecnológicas son reiterativas y hay que saber adoptarlas. La verdad es que aprendí muchísimo con pancartas y por las calles junto a UGT.

Y un día me nombraron Presidente de Telefónica. Más de una línea requeriría ese tiempo, pero yo lo concreto en la presencia en el Consejo de D.Emilio Botín: hijo de aquél primer donante. Nos caímos bien (le gustaba mi estilo soñador y algo osado) y coincidimos bastante.

Los ceses y las muertes cambiaron el panorama. Ahora yo soy un anciano inquieto y la hija de D. Emilio preside el Santander. Naturalmente, no nos hemos visto nunca, pero he intentado que el Banco Santander se enterase de que su tiempo ha terminado. Vamos a ver: que ahora se tiene que preocupar de temas antaño menores y ahora fundamentales. Me acuerdo de cuando expliqué a un jefe que era un disparate cruel el trato burocrático a los viudos cuando se murió mi mujer, Cuca. Pues atendieron mi razonamiento y supongo que en algo habrán mejorado una burocracia antigua e inútil.

No estoy seguro de que el Banco Santander haya asumido (como debería hacerlo toda la banca) que el concepto del banco de madera en el puerto de Venecia con bolsas de monedas que se prestan y vuelven se ha terminado. Tienen que entender una sociedad tecnológica nueva. Que no es mejor por una enorme cantidad de claves y cifrados: que la tecnología simplifica y no complica. Y tiene una seguridad inigualable.

La banca se va a tener que repensar toda ella. El modelo que han adoptado es el de que cuanto mayor tamaño, mejor. Cierto. Y tramposo.

Cuanto mayor tamaño tiene un banco es más difícil que quiebre. Hasta que no se invente una institución perfectamente controlada por los Estados, por lo menos, habrá un banco por país que no quebrará nunca.

Señora presidenta Ana Botín, ¿no tiene usted a montones de personas que le pintan el futuro y le ayudan a hacerlo realidad?

Busque un Consejero Delegado sólido y un poco aburrido y usted dedíquese a soñar, tantear, ensayar, apostar. La primera línea del balance depende de usted. La cuenta de resultados, del Consejero Delegado. Presente y Futuro van juntos pero separados.

Igual tengo algo de razón, Presidenta.

 

¿Te interesó alguna vez la política internacional?

| Luis Solana

Ceuta y Melila en un atlas

Hoy te pregunto alguna cosa más: ¿tienes en casa un atlas comprado por ti? No, no me vale el que compraste para este examen o uno que compró tu padre cuando preparaba un viaje veraniego al Adriático, no. ¿Alguna vez has buscado dónde está Afganistán? Hemos leído y escuchado múltiples noticias donde los protagonistas eran soldados españoles en Afganistán «o por ahÍ «¿Te ha interesado buscar en qué parte del mundo están esos territorios? Y voy a más: ¿tienes alguna idea de quiénes vivieron allí hace 100 años?

Me parecería bien que desde hoy te empezases a interesar por los mapas del mundo, pero no te culpabilices de estos desconocimientos: España lleva unos 200 años en los que la política internacional no importa prácticamente nada. Terminábamos de recoger las banderas de Cuba y Filipinas y estallaba la 1ª Guerra Mundial. Nada que ver con nosotros. Andábamos vendiendo de todo a unos y a otros cuando empezaron los ruidos de la 2ª Guerra Mundial.

Pero logramos que nuestros problemas (que se parecían bastante a los europeos del momento) se aislasen y fueran convertidos en una Guerra Civil con todo tipo de vallas de separación: los problemas de España los resolvemos los españoles a tiros fratricidas. Y mientras tanto, todo el resto del mundo combatía por visiones políticas y económicas de alcance mundial. Menos España.

Cuando termina la 2ªGuerra Mundial, España tenía un encaje muy complicado en el Nuevo Orden Internacional. Pero una dictadura fascista descolorida no importaba mucho a los diseñadores de los nuevos mapas. Y nuevas complicaciones con una URSS a lo lejos no las quería nadie.

La Dictadura de Franco tuvo dos obsesiones internacionales: el comunismo en todo tiempo y lugar y Gibraltar según conviniera. Lo de la reivindicación del Peñón era algo que hacía sonreir a un analista internacional: los mejores puestos de trabajo de la zona de La Línea los conseguían los españoles en el Gibraltar británico. Pero cada cierto tiempo, los gritos de «Gibraltar español» entraban en algún programa. Y las posibilidades de recuperarlo por la fuerza eran nulas.

Ya no os acordareis, pero un día muchas cartas desde España estaban franqueadas con un sello que decía «Sahara Español«. Cartas con este sello las pusieron en circulación, empleados, funcionarios, militares y todo el que escribía en esos tiempos.

Y un día Marruecos organizó la «Marcha Verde». Un movimiento de masas pacífico que entró en «nuestro» Sáhara. Sin mucho ruido de armas, ningún soldado español quedó por aquellas tierras, que se dejaron a Marruecos y a unos ciudadanos decididos a crear allí su país. Allá ellos: nosotros a casa.

No entro en detalles de nuestra compleja relación con Marruecos, donde muchos soldados españoles tienen sus tumbas. Pero ahí están los residuos urbanos: Ceuta y Melilla. Dos ciudades tipo peñón de Gibraltar que fueron muy útiles en otros tiempos y que ahora tienen una escasísima utilidad. Digo «utilidad».

Para España, el Peñón es un permanente origen de papeleo europeo. Y así será para siempre (con s minúscula).

Para Marruecos, un paquete que incluya a Ceuta, a Melilla y al Sahara Occidental, es un apoyo patriótico de primer nivel. Y si se mantiene en una dictadura borrosa, mucho mejor.

Pues ya está: España va a tener serios problemas internacionales en Africa.

¿Le importaría al Gobierno incluir este asunto en la agenda principal? ¿Nos importaría a todos los españoles mirar bien los mapas para que no nos den demasiado susto un día de estos en «nuestro» territorio y en el vecino a Canarias?

Venga, llama a tu librería y pide un atlas de páginas grandes.