La Defensa y la Seguridad se complican: también en España.

| Luis Solana

Hay ya una tendencia decidida en medio mundo -y supongo bien planificada- para aumentar los gastos y las inversiones en los sectores de la Defensa y la Seguridad. Ciertamenete lo más llamativo nos viene de los EEUU y de su inquietante Presidente D.Trump; pero hay contagios por todos los rincones del mundo. No es España uno esos países animadores del gasto militar -más bien al contrario- pero los mensajes de ese mundo que ha decidido que, subir los gastos de Defensa es igual que aumentar la Seguridad, también han llegado  a nuestras costas políticas.

Vamos a repasar algunos hechos objetivos que nos pueden ayudar a que este debate se haga con realismo social, histórico y económico.

Sabeis muchos de vosotros que, mis relaciones con el mundo militar y de seguridad, han sido (y lo siguen siendo) muy afectuosas. Y que no he perdido nunca ciertas conexiones con la sociedad en general y con la modernidad y  el futuro, en particular.

Y quiero aconsejar a los que mandan, por si alguna cosa les puede ayudar a entender a nuestro país y -¡ójala!- a decidir mejor.

Si alguno de vosotros tiene ocasión de tener en España agún debate amistoso con militares de alta graduación,comprobará su preocupación por este riego cierto de que aumentar los gastos de Defensa en España (no los de Seguridad interior) va a ser muy complicado y terminará en un modelo tacaño y, seguro, algo chapucero.

Pero va a ser así y se deberían ajustar los Planes a esta predicción.

¿Alguien puede pensar que en el Parlamento de dentro de dos años (repasad las ecuestas) puede haber mayoría para conseguir que “se aumente algo el gasto de cañones y se reduzca algo el de mantequilla”?

¿Alguien puede pensar que la sociedad española de nuestros días sabe contestar a la cuestión “de quién nos defendemos”?

Aquí suelen aparecer personas -sobre todo militares- que argumentan que “lo explicamos mal”. No y no: claro que algo más y mejor se puede hacer, pero dar una lista coherente de riesgos y amenazas militares para la ciudadanía española de hoy es seguro un fracaso.

El otro día un general muy brillante argumentaba ante un grupo de personas interesadas: “En EEUU se puede encontrar publicidad animando a emplear un “un héroe nacional : un antiguo soldado.”. Si alguien en España plantease un cosa así tendría el fracaso garantizado.

Aquí me permito pediros que colaboreis en este debate que os planteo: ¿por qué en España los asuntos de Defensa no atraen como en otras partes del mundo?

Y me “mojo” y aporto mi idea. Todos los países del mundo han tenido guerras exteriores con éxito o fracasos pero siempre llenas de heroismo y -para muchos- de algunas ventajas económicas al final. Lo ves claro cuando viajas por Europa y visitas palacios y museos ¿Desde cuándo España no tiene una guerra de gran calado resuelta con heroismo… y con alguna ventaja economica para los conciudadanos?

 

Olvidar, nunca; perdonar, depende.

| Luis Solana

Vamos comprobando, paso a paso, que eso del final de ETA es verdad. Claro que todos hemos sido testigos de la lenta pero segura desaparición del terror, pero la noticia de que se va a hacer pública en estos días el final “oficial” de la banda, es algo que llena de alegría a muchas buenas gentes.

Todo el que ha vivido en sus carnes el terror, respirará recordando; todo el que convivió con el miedo, sonreirá un poco más aliviado; todo el que fue espectador indignado de los años de noticias atroces, sentirá que el tiempo ya es otro.

Ya sólo nos falta vivir alguna escena (incómoda para muchos) en la que se anuncie oficialmente que lo de ETA ya es Historia.

Pero viene a continuación, seguro, un intento de negociación. Vamos a ver si me explico bien: claro que no ha hecho falta una negociación concreta para este final, no, es que todo el viejo entramado nacionalista radical empezará a solicitar el perdón.

El perdón de los criminales condenados; el perdón de los delincuentes fugados por el mundo; el perdón de encubridores y soplones: el perdón general. Y a eso así planteado, me opongo.

En el viejo Museo del Ejército, había un texto presidiendo una sala de la Guerra Civil: “Españoles, perdonad pero no olvideis”. Y había un cuadro de un supuesto fusilamiento en Paracuellos del Jarama. Siempre me resultó insoportable todo aquello y ahora me viene a la memoria cuando otro terror termina.

Nadie debe olvidar su Historia, sea horrible o sea emocionante. Nadie puede olvidar el dolor o la alegría que en un tiempo vivió. Pero si alguien que nos causó daño nos pide perdón, no creo que deba ser automático ni obligado.

El perdón que van a pedir los amigos del tiempo del miedo, no se puede conceder sin una negociación. No hay perdón automático por el hecho de entregar las armas.

Por cierto: cuando hablo del perdón me refiero al perdón de Estado, no del personal. A cada afectado por ETA le corresponde valorar su dolor y su disposición a perdonar. Pero el Estado no puede declarar su perdón sin una negociación previa.

El Estado tiene que pedir la aclaración de todas las acciones que aún siguen sin aclarar su autoría; el Estado tiene que pedir una narración completa del funcionamiento de la banda y de sus conexiones concretas con la sociedad; el Estado tiene que conseguir que se le informe plenamente de todo lo que desconoce de ese tiempo negro.

Y una vez que el Estado conozca toda esta información, el Estado -por medio de las Cortes Generales- podrá plantearse un perdón total o parcial, general o personal para aquellos viejos protagonistas del terror que hayan negociado.

Telefónica ante el final de ETA.

| Luis Solana

Se anuncia el final de la banda terrorista ETA. Y se debate si el arrepentimiento es suficiente o no, si hay que empezar a revisar las condenas o no; y más y más asuntos repletos de dolor. Lo único que creo que es fundamental es que no se olvide lo que hemos vivido cuando ETA estaba en acción.

Hay como una norma no escrita en España que nos recomienda olvidar el dolor colectivo cuanto antes. Llámese Guerra Civil, llámese dictadura, llámese ETA: lo mejor es olvidar.

No me gusta.

Y me acuerdo del dolor sufrido por los trabajadores, directivos o suministradores de Telefónica en los años de fuego con ETA activa: no quiero que nos olvidemos.

Las cosas no pasan por casualidad y la violencia de ETA contra Telefónica, también tiene una brutal explicación.

Los etarras sabían que, las decisiones de un Juez de realizar una escucha telefónica, se produciría, con toda lógica técnica, en Telefónica. No había más empresas de telecomunicaciones que la Compañía Telefónica Nacional de España (hoy Telefónica). Y había que aterrorizar a esos servidores de la Justicia y gestores de la tecnología.

El primer ataque tremendo pero sin víctimas fue en 1981a la central telefónica de Ríos Rosas en Madrid. Ahí estaba la naciente tecnología del “Tesis”, un avance impresionante en la transmisión de datos. Nada que ver con las escuchas (siempre legales): era una cuestión de aterrorizar a Telefónica.

Pero ya habían llegado el dolor y la sangre.

El 23 de octubre de 1980 el Delegado de Telefónica en Guipúzcoa -Juan Manuel García Cordero- fue asesinado a tiros.

El 26 de marzo de 1982 fue asesinado a balazos el Delegado de Telefónica en San Sebastián, Enrique Cuesta.

En septiembre de 1992 la banda asesinó al trabajador de la empresa SINTEL (subcontratista de Telefónica), José Luis Luengos.

En agosto de 2002, fue asesinado Cecilio Gallegos Alamillos, trabajador jubilado de Telefónica.

He hablado con varios trabajadores de Telefónica que vivieron ese tiempo de horror en el País Vasco: fueron años de miedo diario.

Llega el final de ETA. Me permito pedir a dirigentes y trabajadores de Telefónica que intentemos reconstruir ese tiempo. Nada de venganzas, pero nada de olvidos.

Incluso me permito pedir a quien corresponda que, allá por mayo, cuando ETA anuncie su desarme final haya algún homenaje en el Norte de España a todos los que vivieron ese tiempo de horror y siguieron trabajando para Telefónica.

Y algún mármol con los nombres de nuestros compañeros asesinados.

Los recordaremos con orgullo.