¿Que hacemos con los Mossos d’Escuadra?

| Luis Solana

En todos los países democráticos, hay un pacto sobre la organización y el trabajo de las Fuerzas de Seguridad.

Son preguntas importantes y respuestas siempre complejas: ¿qué es un desorden público?, ¿qué respuesta hay que dar a cada desorden? Si cada país no sabe contestar estas preguntas de forma clara, la labor de un funcionario del orden público es muy complicada.

Catalunya nos está demostrando que cuando el poder responsable no tiene las ideas claras, los riesgos son imposibles de controlar.

Un gobierno que disfruta con algunas manifestaciones violentas y a la vez las tiene que reprimir, es un gobierno muy ineficaz y sicológicamente necesitado de debates. El Govern Català sospecha que estos desórdenes de estos días le favorecen en sus ideas de una Catalunya intedendiente. Y -al mismo tiempo- sabe que su obligación con todos los ciudadanos es que el orden público no se rompa con la violencia callejera.

Para más inri, las manifestaciones son por temas que nada tienen que ver con la posible independencia de Catalunya, pero al Govern le encanta que haya desórdenes en las calles de Catalunya. En esos desórdenes se insertan banderas rojas, republicanas y -sobre todo- independentistas.

Pero resulta que las Fuerzas de Seguridad de Catalunya dependen del Govern Català. ¿Qué hacemos?

Pues es complicado y un síntoma más de que no hay Gobierno, hay aprendices de gobernar. Violencia y enfrentamientos. Críticas a las Fuerzas de Orden, con prudencia, y aplausos tras las cortinas a los que desordenan el paisaje catalán. Mal paisaje para los ciudadanos normales que demandan el orden como un servicio más de la Generalitat.

Mi apoyo es claro y sin matices a todas las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo mismo centrales que autonómicas.

Hay que animar a los Mossos d’Escuadra a que aguanten la confusión de sus dirigentes con sus ideas claras sobre el desorden.

¡Amnistía, amnistía, al Borbón que nos dio la vida!

| Luis Solana

Vivimos un tiempo donde es fundamental encontrar conjuntos de palabras que rimen y que permitan gritarlas en las calle y -sobre todo- ante las Fuerzas de Orden Público. Por cierto, un slogan que no vaya acompañado de quema de contenedores, parece que no es nada. Me gustaría que esta campaña (que ha provocado el diario El Pais con sorpresa general) llevase a un equilibrio entre partidarios y opositores.

Por supuesto, que me inspiro en la lucha de los delincuentes catalanes independentistas por su amnistía.

Pero me parece raro que se rompan cristales por la amnistía de unos organizados para romper España y sea sorprendente la falta de apoyo a un Borbón presunto delincuente, que siempre se jugó la vida por nuestra libertad democrática.

En Cataluña ha habido dirigentes que completaron sus éxitos políticos con capitales y rentas en Andorra o, en todo caso, fuera de la Hacienda.

Y se rompen cristales y más para lograr su amnistía.

Un Borbón (presunto delincuente fiscal) que ha ayudado a todos los españoles a vivir en Democracia, no tiene ningún manifestante pidiendo su amnistía.

Se queman contenedores para apoyar a un rapero (si el rapero es una buena persona que cree en la libertad, debería rechazar públicamente la violencia) pero nadie dice que el Borbón que se llevó dinero más de la cuenta nos ha dejado más libres que cuando él no estaba.

Que un presunto delincuente nos haya dado tanto nivel de libertad y democracia es complicado de entender. Pero habrá que esforzarse por explicarlo.

¿Hay más razones para violentar la vida general por la amnistía de unos catalanes o para hacer lo mismo con quien nos ayudó a tener tanta libertad como para que unos catalanes sean libres para romper cristales?

El 23F de 2021.

| Luis Solana

Un nieto, un poco cansado de tanto 23F en TV, preguntó: ¿tú estabas allí,abuelo? Y unos pocos abuelos hemos podido contestar: sí yo estaba allí.

Las TVs han mezclado algo que no es muy corriente en la História: amplias imágenes directas de un suceso de hace 40 años y numerosas opiniones emitidas al mismo tiempo de un acto solemne de recuerdo en el Parlamento.

Por cierto, hay debate sobre si el acto tuvo toda la grandeza del recuerdo que celebraba o era un exceso sobre algo que mejor ir olvidando. Se comprobó en vivo y en directo la variedad de opiniones que aquella fecha produce. Ha habido parlamentarios que no asistieron al acto. Ha habido representantes que han aplaudido a algunos personajes, menos al Rey. Y una mayoría ha saludado con sus palmas la buena noticia de que, gracias a ese día, hoy estamos en una España de alto nivel de Democracia y Libertad.

Lo que es imparable es el debate sobre lo que DE VERDAD ocurrió esa tarde-noche.

Y aquí aparece el famoso elefante indio y unos ciegos que iban contando cómo era un elefante según qué parte del animal tocaban: completo no podían verlo ni sentirlo. El famoso Elefante Blanco que citan algunos de los ocupantes del Congreso es ese mítico elefante de la leyenda india que cada uno cree que es como su sensación le demuestra.

Todo el día 23F de 2021 está siendo -en todos los medios- un continuo señalar actuaciones poco conocidas (o supuestas); posiciones cambiantes (o siempre cambiadas); personajes decisivos o comparsas; y siempre el Rey D. Juan Carlos de Borbón en el límite del escenario analizando sus gestos y tiempos.

Seguramente no es fácil, pero hay que intentarlo: la misma persona que detiene un golpe de Estado, puede llevarse un montón de euros ilegalmente y nada tiene que ver una cosa con la otra.

Hoy, si el Rey Juan Carlos hubiera estado en la cárcel por alguna apropiación indebida, yo hubiera estado maniféstándome al grito de ¡Viva D. Juan Carlos! en la puerta de la prisión.

Los silencios de Pedro Sánchez.

| Luis Solana

¿Pero que dices,Luis? Si no para de hablar públicamente en esta campaña catalana. Ya,ya, pero no comento esa actividad comunicativa, comento que, ya pueden ocurrir terremotos dentro de su Gobierno, que el Presidente no dice nada, no opina.

Usted y yo somos españoles (por un ejemplo) y llevamos una temporada oyendo a todo un Vicepresidente del Gobierno de España poniendo en cuestión, por ejemplo, la calidad democrática de España. Sí, del mismo país que vicepreside: o te vas a luchar contra esa situación o anuncias desde el propio Consejo de Ministros, que comienzas la lucha interna para mejorar esta Democracia. Y luego el Consejo de Ministros, (con su Presidente al frente) opinará.

No hay la menor duda de que el Presidente administra sus silencios de forma magistral. Magistral para mantener su figura política con escasas heridas, pero, los ciudadanos/as tienen/tenemos dudas y sólo estamos ya confiando en la inmensa buena suerte que nos demuestra en cada crisis el Presidente, Pedro Sánchez.Llevamos dos años tremendos, con España golpeada por una pandemia y una crisis económica, por deseos de unidad y manifestaciones de separatismo: todos los partidos políticos tienen crisis más o menos agudas: menos uno, el PSOE de Pedro Sánchez. Una mezcla de buen hacer, de disciplina germánica, de cultura oriental y de oportunidad le han originado una suerte política llamativa, justo en los tiempos de mayor desorientación desde hace años.

Pero la contrapartida empieza a ser inquietante: el silencio del capitán del barco. Uso este símil no por casualidad: en la marina siempre el capitán tiene la última palabra y da la última orden. Hoy España tiene debates tras debates en toda la bodega; pero en cubierta sólo se mira al capitán Sánchez. Hasta ahora. De repente, un contramaestre duda de algunas condiciones del barco y de la propia travesía. ¿Y el mítico Capitán? Calla.

Somos muchos los que estamos dispuestos a sufrir lo que toque en este barco, pero que empezamos a pedir a nuestro Capitán que diga algo. «Capitán: que que hay quien pone en cuestión tanto al barco como la travesía. Y usted, silencio».

Silencio.