Las guerras civiles y las guerras mundiales

| Luis Solana

Los Comuneros de Castilla y el Gobierno Provisional de la II República

Hoy recordamos la proclamación de la II República Española hace 90 años. Hoy deberíamos recordar la derrota de los Comuneros hace exactamente 500 años. Dos derrotas de una parte de España a manos de la otra parte.

Y muertos en cada caso dificiles de olvidar. Es impresionante cómo se olvidan los muertos en las guerras mundiales y cómo cuesta olvidar los de las guerras civiles.

Unos datos aproximados: en la II Guerra Mundial murieron unos 300.000 franceses y unos 5.000.000 de alemanes. Hablo del frente occidental.

Los alemanes y los franceses se entienden estupendamente, hacen homenajes prudentes a sus muertos y colaboran en todo por el progreso de ambos. Nada se olvida, pero el recuerdo de aquellos hechos no es para agredir al otro, sino para encontrar cada día nuevos puntos de encuentro.

Los españoles no olvidamos nuestros dolores producidos por una Guerra Civil. Habrá unos 700.000 muertos de un lado y de otro y de unos castigos y de otros. Aquí la cuestión es debatir (indirectamente, o no) quién tenía razón. Y se suman y se restan los muertos y algunos tratan de dejar enterrados en el anonimato a cierto tipo de muertas/os.

Y la Guerra Civil terminó. Y los ideales de ambas partes andan por ahí. Y se recuerda lo que está lejos del sufrimiento de Europa.

He asistido a grandes y pequeñas manifestaciones en estos tiempos por el recuerdo de la Batalla de Villalar. Los luchadores por las libertades de Castilla fueron ajusticiados por las gentes del rey Carlos V y los recuerdos perduran.

A los españoles nos cuesta infinito olvidar nuestras batallas entre nosotros, pero por ahí una guerra mundial se puede interiorizar con generosidad e inteligencia.

¿No podemos hacer un esfuerzo fraternal unos y otros? Pero requiere empezar por darse la mano unos viejos azules y otros morados. Parece casi imposible, es verdad, pero a nadie le he escuchado ni intentarlo.

Vamos a hablar del futuro.

| Luis Solana

Llevo ya unos días que en los que me sorprende que, todos los medios de comunicación, dediquen horas al pasado y al presente: muy pocas al futuro.

¿Y por qué? Cuanto más complicado y doloroso el presente, más hay que contar a la ciudadanía que hay un futuro que tiene muchos mejores perfiles.

¿Te gusta la diversión colectiva? Espera unos meses: ahora no te precipites, ni te creas que todos los bares y salas de fiestas son de la señora Ayuso; en unos desesperantes meses se habrá vacunado suficiente gente como para que vuelva la vida completa que te gusta. Llevamos algo más de 2.000 años de vida y siempre, siempre los malos tiempos han terminado abriendo tiempos nos buenos,mejores.

Repasa todo y saca conclusiones.

¿Y quién ha sido en todos los momentos el motor de la mejoría y el buscador de soluciones? El ser humano; nosotros.

No tengo duda de que la inmediatez cercana es una tentación para no quitarle la vista de encima. Pero, no puedo entender que no haya ningún periodista que eche un vistazo, de vez en vez, al futuro.

Mientras lloramos o repasamos diariamente estadísticasde dolor, hay mujeres y hombres en los hospitales que pueden contar como la muerte ha bajado en sus salas de intensivos. Mientras nos peleamos por una mascarillas temporales, hay biólogos y biólogas que han creado vacunas en tiempos record y que las están mejorando cada día y cada noche de investigación y ensayo. Mientras rompemos antes de tiempo las normas para poder despedir a un club de futbol, ingenieros e ingenieras marcan las líneas de lo que será nuestro mundo, profundamente comunicado y con apoyo de inteligencia fuera de la humana.

Hay tecnologías que están ya mejorando nuestra vida próxima. Señores periodistas, personas curiosas, preguntad en el CSIC, preguntad en Iberdrola, preguntad en Técnicas Reunidas, preguntad en Telefónica, preguntad en todos los centros ligados al futuro cómo va dibujándose el mundo de pasado mañana.

¿No hay reporteros que nos cuenten las sorpresas que nos esperan desde todas las tecnologías?


Animo: ¡ya podemos dar órdenes a las células!

| Luis Solana

Lo que está en juego en estos meses de vacunaciones masivas, es algo más que cortar una pandemia plagada de muertes: ¡que ya valdría! Es que vamos a poder usar los medios descubiertos estos meses para iniciar un mundo de salud nuevo: vamos a usar nuestro ARN.

En el siglo pasado ya estaban descubiertas dos cadenas de ácidos (el ADN y el ARN). El ADN se empezó a utilizar muy pronto: es el gran sistema de comunicaciones de nuestras células. La cantidad de pistas que dió a los biólogos para salvar la salud de muchos seres humanos, fue muy importante.

Pero el ARN no nos daba las claves de su existencia. Hasta ahora: justo cuando la mayor pandemia de la Historia nos tiene entre la vida y la muerte cada día de convivencia.

Resulta que el ARN es la pieza celular que da las órdenes a todas las demás piezas del entramado de la célula. ¡Qué descubrimiento histórico!

Si nos inyectan ARN con instrucciones para las demás cadenas celulares para que este virus es un enemigo, todas las células se pondrán en marcha para eliminar ese virus asesino de nuestras células.

Pero esto es lo inmediato, lo que urge, lo que nos confirma esa cadena activa intracelular llamada ARN. Hay más, habrá más: es cuestión de poner personas y recursos a investigar más sobre este componente celular «que da órdenes»

¿Y esas células alocadas que se han convertido en cancerosas? ¿Qué pasaría si tenemos claro el lenguaje para darles la órden de que se porten con «normalidad»? Pues que ese cáncer desaparecería un un tiempo con las células vueltas a una disciplina que (por lo que sea) habían perdido.

¿Y si en el seno materno comprueban que hay errores en algunas células del feto? Pues a poner en marcha un puñado de ARN bien disciplinado para recordar al interior de unas células que están cumpliendo órdenes equivocadas.

De tiempo en tiempo, en la medicina, hay un descubrimiento que sólo la imaginación, el trabajo y los recursos pueden explicarnos hasta donde puedemos llegar.

Estad atentos: ADN y ARN. Ya veréis la contidad de buenas noticias que nos van a deparar.

En Madrid: ¿contra quién vas a votar?

| Luis Solana

Ya se que falta varios días para que tengas que elegir una papeleta para las elecciones a la Asamblea de la Comunidad de Madrid, pero ya han empezado las encuestas y -sobre todo- las entrevistas en las TVs y, por lo tanto, ya te estarás haciendo una idea de qué papeleta vas a introducir en la urna el día 4 de mayo.

Naturalmente, yo no hago encuestas, pero pregunto y hago pequeños debates. Resultado: a estas horas las gentes de Madrid no están seguras de a quién votar, pero empiezan a tener claro contra quién van a votar.

Es algo novedoso y refleja bien el ánimo político entre los y las madrileñas; después de un tiempo en que la política se ha hecho «contra alguien» no «a favor de algo o alguien», el voto va a ser también o agresivo o resignado.

Hay una novedad también: una vuelta a la centralidad madrileña. Pero de Madrid capital, no de la Comunidad. Lo habitual eran las llamadas de atención de determinadas CCAA nacionalistas o las meditaciones provocadas desde el Ayuntamiento de Madrid: la Comunidad ha tenido una importancia menor en el mapa político de España.

Pues ahora todo parece definirlo la CAM. Y hasta los ojos más independentistas miran todos los días los «sucesos» de Madrid-Comunidad.

La verdad es que, para que la cuestión tenga menos sentido: todo empezó en Murcia.

En una sorprendente comedia política de enredos, traiciones, compra-ventas y golferías, se abre y se cierra una crisis sin mayor víctima que la Etica. Y en Madrid alguien decide levantar un libro sobre la verdad absoluta y convocar elecciones contra todos los que no coincidan con esos conceptos.

Y aquí estamos a estas horas, dando vueltas contra quién vamos a votar.