Un error en el desfile de hoy.

| Luis Solana

Como todos los años he estado atento al desfile del Día Nacional. Si consigo invitaciones para alguna tribuna, pues desde allí lo veo; si eso ya no es posible, pues atiendo la señal de TVE que me parece la más profesional en este asunto.

Este año, el desfile ha estado tan bien organizado como otras veces y rodeado de las solemnidades y formalidades de rigor. Como desde un tiempo a esta parte, han faltado los vehículos blindados y las unidades motorizadas: me cuentan los costes importantes de movilizar a este tipo de transportes que aconsejan -en estos tiempos- mucha prudencia en el gasto.

Hay una especie de tradición no escrita de cómo deben ser estos actos solemnes y los cambios o modificaciones suelen ser mínimos.

Por ejemplo, desde hace unos años, se incorporan uniformes de unidades de siglos pasados que desfilan con sus viejos uniformes, sus viejas armas y sus antiguas banderas.

Este año ese defile de nuestra Historia se ha querido subrayar con una exhibición de nuestra bandera con el paso del tiempo. Hemos podido ver pasar ante nuestros ojos la vieja bandera blanca de los Borbones; la aparición de la roja y amarilla procedente de nuestra Armada; las diversas modificaciones de nuestro Escudo nacional dentro de esas banderas, pero no hemos podido ver a una parte de nuestra Historia que todavía hoy se quiere ocultar.

¿Por qué en la Historia de la bandera de España explicada hoy en el desfile de la Fiesta Nacional no han aparecido la bandera y el escudo de la República española?

Si se quiere contar la Historia de nuestra bandera, tienen que aparecer todas. Si no hay (todavía) valor para contarlo todo y a todos, mejor no hacer una Historia falsa de nuestra bandera. Se sacan a unos Tercios de Flandes y se puede aceptar.

En el desfile de esta mañana se ha cometido un error, o una cobardía, o una falsedad al contar a los españoles la Historia de la bandera de nuestro país, la Historia de la bandera de España: hubo un tiempo en que nuestra bandera fue roja, amarilla y morada.

O se cuenta la Historia completa o mejor no se cuenta.

Y más doloroso cuando de soldados estamos hablando: todas nuestras banderas, todas, dieron su sombra a actos heroícos de soldados españoles. Ninguna se puede olvidar.

Un delincuente también puede decir verdades.

| Luis Solana

He planteado en mi post anterior sobre el comisario Villarejo, que el Estado tiene que investigar a fondo a todo y a todos los que han hecho posible la figura de Villarejo: este personaje policial no se puede entender sin muchos más personajes, uniformados o no, que crearon el ambiente que lo han hecho posible.

Pero hay un segundo debate que tenemos que afrontar con la misma valentía que el primero.

En el primer debate, el ambiente desea que la autoría de Villarejo sea sólo de Villarejo.

En el segundo debate, el ambiente pide que nada de lo que diga VIllarejo puede significar el delito de otro.

Muchos de nosotros (“el ambiente”), tratamos de convencernos de que este comisario Villarejo es un fenómeno aislado, que no había nadie que supiera nada de lo que hacía y que, aún menos, sus jefes tuvieran ni idea de las actividades de su subordinado.

Muchos de nosotros (“el ambiente”), nos estamos convenciendo de que es imposible que un personaje como Villarejo pueda acusar a nadie de un delito: ¡faltaría más que un delincuente solitario pudiera acusar de nada a nadie!

Pero las dos cosas tenemos que considerarlas necesitadas de urgente revisión. 1º. Villarejo no actuó solo; 2º, Vilarejo ha acusado a ciertos personajes.

Y ahora tenemos derecho los ciudadanos a saber: ¿quién o quienes han sido colaboradores (por acción o por omisión) de Villarejo?; ¿quiénes de los señalados como posibles delencuentes por Villarejo son posibles delincuentes?

Es España estamos muy acostumbrados a tapar el humo del delito con la manta del escándalo. Lo hemos vivido hace bien poco con Convergencia i Uniò y su éxito de tapar lo negro con el amarillo. Pero no quisiera que lo negro de Villarejo se cubriera nada menos que con una balanza aparentemente justiciera.

 

 

La cuestión son los Villarejo

| Luis Solana

Desde que se filtraron los audios de Corina y ahora desde los que se escucha a la actual Ministra de Justicia, no paran los comentarios para condenar a cualquier personaje cuyo nombre esté incluido en una reproducción filtrada por el antiguo Comisario Villarejo.

Pero conviene empezar cuanto antes a descifrar la vida y milagros de este funcionario público que durante un montón años ha campado a sus anchas en el Ministerio del Interior sin que sus superiores “vieran” lo que pasaba entre sus subordinados. Porque se habla de un Comisario de nombre Villarejo, pero nadie da cuenta de la cantidad de policías que son necesarios para montar la red que montó Villarejo.

No, no hablemos de “las cloacas del Estado” hablemos de la tolerancia culpable de algunos dirigentes de la Seguridad de todos los españoles.

Villarejo era Comisario y tenía superiores que sabían (o debían saber) de sus andanzas criminales unas o intolerables otras. ¿Qué dirigente de nuestra Seguridad ha denuncido a Villarejo? No he leído nada de que el Ministro Fernández Díaz ande por ahí explicando lo inexplicable. Tampoco he oído al antiguo Director de la Policía, Ignacio Cossidó, relatar a los españoles o a los Jueces lo que seguro sabe de este funcionario a sus órdenes.

Que no, que no hay “claocas” en nuestro Estado español, que lo que hay son funcionarios que traicionaron su responsabilidad y engañaron en su trabajo: no se dedicaban a protegernos, se dedicaban a informarse para vender esa información al mejor postor. Y con compañeros y superiores enterados.

Pero insisto, pido a todos los partidos progresistas y a todos los que podaís leer estas líneas: prestad atención dónde estaba y qué era este presunto delincuente; era un funcionario público que tenía a su lado a otros funcionarios públicos y por encima a Directores Generales y a un Ministro.

Dejad de dar vueltas a qué se dijo y quíen dijo algo grabado por este funcionario: dedicarse a investigar quiénes de nuestros vigilantes en el Ministerio del Interior dejaron de cumplir su misión y protegieron e incluso animaron a un Comisario delincuente.

Se tiene muy claro cuándo unos militares dan un golpe de Estado, pero sería muy bueno que todos tuviéramos muy claro también cuándo unos policías están golpeando al Estado.

Pido vuestra ayuda para que en el Congreso de los Diputados, en el Ministerio del Interior, en los Sindicatos policiales, se pongan en marcha los mecanismos precisos para desentrañar y evitar este golpe al Estado que nos están dando.

 

Pedro Sánchez y la ducha escocesa.

| Luis Solana

Lo que estamos viviendo todos los ciudadanos desde que Pedro Sánchez dirige el PSOE era muy difícil de prever. Y las cosas está llegando a cimas impensables desde que, además, es Presidente del Gobierno de España.

Vaya por delante que no voy a criticar nada en estos momentos porque las circunstancias no son para criticar (en mi opinión) sino para comentar con sorpresa.

Hemos vivido cosas increibles, como que Pedro Sánchez derrotara a Susana Díaz: digo increibles para muchos antiguos militantes del PSOE como yo. Pero todos hemos aceptado la nueva dirección y andamos defendiendo a Sánchez en nuestros círculos y pasillos. La ducha política estaba caliente, caliente.

Por sorpresa, los socialistas consiguen los votos suficientes en el Parlamento para desalojar a Mariano Rajoy y a su partido justo cuando sus niveles de corrupción eran insufribles. La ducha política casi quemaba las pieles socialistas ¡Qué éxito!

A una velocidad sorprendente para muchos, consigue formar un Gobierno de fuste (con los matices que os parezcan oportunos). La ducha seguía dandonos un calor maravilloso a gentes como yo.

A la misma velocidad que se compuso el Gobierno, se produjo la primera dimisión de uno de sus componentes. La ducha aún estaba calentita.

Poco a poco,tomaron presencia en todos los rincones de la política española los trabajos de investigación educativa: vamos, que ni un título universitario quedaba sin escrutar. También aquí hago una parada: no me parece nada mal que el político que engañe en su curriculum o en lo que sea, se vaya a su casa, pero de eso a que no se oiga hablar de nada más, va un trecho que no se debía cruzar. Y se está cruzando. Y la ducha estaba poniéndose un tanto templada con la dimisión de una Ministra.

Pero, no se quién ha tocado el grifo de esta bañera de Sánchez, para que el agua salga ahora claramente fresca con tendencia a fría: no hay manera de aprobar unos Presupuestos Generales en tiempo y forma porque se opone la Mesa del Congreso a evitar el escalón del Senado (con mayoría de bloqueo del PP). ¡Uf! sin Presupuestos propios me temo que cualquier plan de Sánchez lo tiene prácticamente imposible.

Pero, además, se descubre que otra Ministra, ahora de Justicia, tiene reuniones con gentes complicadas y cuyas conversaciones o tertulias se graban. No os recalco los nombres de los tertulianos porque están en todos los papeles y algún escalofrío producen. La ducha empieza a tener plenamente abierto el grifo del agua fría.

Yo no tengo la menor duda de que la Ministra de las grabaciones tiene que dimitir ya mismo y que si no lo hace, lo hará. Y las sonrisas de la oposición van a ser sonoras.

Pero en estos momentos precisos, en estos momentos, se publica una encuesta “oficial” en la que el PSOE que dirije Pedro Sánchez alcanza cifras de diputados impensable hasta hace nada, el PP se estanca, Ciudadanos casi igual y Podemos pierde posiciones. ¡El grifo empieza a facilitar la salida de agua caliente a chorros!

La verdad es que no se quién se trae este tejemaneje con los grifos, pero sería bueno que Pedro Sánchez mirase un poco a sus fontaneros, porque se dice que la ducha escocesa es muy sana, pero muchos socialistas andamos con problemas de temperatura en la piel.