Un Premio Nobel tremendamente humano.

| Luis Solana

Dolor

Este año el Premio Nobel de Medicina ha sido concedido a dos investigadores por su trabajo para descubrir dónde  empezamos a sentir el dolor y cómo nos llega al cerebro el dolor.

El dolor es uno de los mayores temores del ser humano. El dolor limita cualquier cosa e impide las demás.

Pues ya podemos lanzarnos a desarrollar aislantes del dolor, porque se sabe dónde se inicia el aviso y cómo llega hasta el cerebro la señal sensitiva.

El Jurado del Nobel define muy sencillamente el éxito: «por su descubrimiento de los receptores de la temperatura y el tacto«. Nunca pensaría que un premio Nobel lo ganaría una investigación aparentemente tan elemental como saber cómo nos enteramos de que algo nos crea dolor y cómo llega esa señal al cerebro. Los investigadores D.Julius y A.Patapoutian lo han encontrado.

Pero, además, es impactante conocer qué instrumento han utilizado para provocar las sensaciones de calor y frío  en las células adecuadas: ¡unos pimientos picantes y el mentol del chicle!

«Estas investigaciones abren un campo para la fabricación de compuestos que traten el dolor crónico e inflamatorio».

Es cierto que se ha acelerado enormemente nuestra capacidad de entender casi todo, incluido el ser humano, pero este Premio impresiona por la sencillez del proceso de investigación y la magnitud de las consecuencias.

Con la resaca de la pandemia en nuestras carnes, estos logros científicos dan moral y más y más razones para esperar nuevos descubrimientos que nos mejoren la calidad de vida.

¿Quién pone recursos para que España sea una pieza importante en estas mejoras del conocimiento?

 

¿Me explicas el recibo de la luz?

| Luis Solana

Es fácil encontrar cargos públicos que expongan en los medios de comunicación sus datos de por dónde va el precio del kilovatio, pero nadie explica por qué sube o baja el precio de los kilovatios y mucho menos de los componentes de un recibo de la luz.

Estamos a punto de copiar parte del sistema de información de la pandemia, con unos portavoces fijos y de aparición periódica que explican los efectos, pero es raro que se presenten portavoces que expliquen qué es esta pandemia, daños, métodos de curación o prevención, qué es ese ser vivo que nos ataca y tantas cuestiones sin respuesta.

Cada cierto tiempo y periodicidad, un portavoz del Gobierno nos informa de la última subida del precio de la luz. Pero ¿por qué sube la luz? ¿dónde está el portavoz que nos explique ese recibo que nos llega a casa cada mes?

Voy a poner un ejemplo de un recibo de la luz y una petición a quien corresponda de que nos lo explique.

Consumo electricidad:  1.227 kWh    0,143690 €/kWhora      176,31€

Término de potencia P1 (13.200kW)    29 días 0,086945 €/kW día   33,28 €

Término de potencia P2 (13.200kW)    29 días 0,006813 €/kW día      2,61 €

Impuesto electricidad                          212,20 €   0,051126932             10,85 €

Alquiler contador        29 días       0,044828  €/dia        1,30€

IVA 21%       47,11 €

TOTAL FACTURA    271,46 €

Se entiende perfectamente el término «Consumo de electricidad» y las siglas IVA. El resto está está lleno de interrogantes. ¿Sabes por qué pagas una «potencia P1» y una «potencia P2»? ¿Y a qué se refieren esas «potencias»? ¿Por qué pagas un «impuesto electricidad» y luego se añade el IVA incluso a ese impuesto?

En el ejemplo que estoy usando, estos datos aparecen en la primera página; luego vienen una segunda y una tercera,supongo que para ampliar la información:no las comento por aquí para no alargar la incomprensión.

¿Alguien tendría la formación precisa para explicar este recibo? Y luego, si posible, explicar los costes basicos de esa luz que llega a una casa.

Sostengo, y reitero aquí, que gobernar es explicar las cosas. ¿Alguien que gobierna podría explicar este recibo?

Gobernar es explicar.

| Luis Solana

Creo que agunos convivimos con la generación que más retos está viviendo en muchos años y que,sin embargo, encuentra menos explicaciones.

Aquí estamos, con una pandemia de origen indefinido, de evolución explosiva y de la que nadie es capaz de de anunciar su «punto y final». Retos de este tipo, la humanidad ha tenido más de uno, pero de semejante envergadura hay que irse a tiempos donde el conocimiento humano era muy elemental y los retos de salud sólo se aplacaban. Dificil de explicar.

Nos enfrentamos todos los días con algún ciudadano que quiere recordaros, con el terror, que hay ideologías que quiren mandar y ser tenidas en cuenta. No recuerdo tantos meses con terrorismo en acción en un mapa del mundo y en un tiempo fuera de un solo calendario. Complicado de explicar.

Convivimos con muchos países donde tienen códigos penales llenos de artículos de terror, de muerte y de marginación. No hay muchas explicaciones: simplemente vendemos y compramos productos y servicios a esos estados sin hacer muchas preguntas.

Por supuesto que la humanidad convive desde hace tiempo retos de esas características, pero con esta sensación de invasión imparable, nunca.

Y ahora pienso en mis gobiernos europeos (incluido el español,claro) y en los de América y en todos los demás regímenes democráticos que existen por ahí (felizmente) que se explican mal o no se explican.

La labor fundamental de un Gobierno es explicar lo que pasa y lo que él hace. Pero no valen expresiones generalistas, tipo: «por la igualdad», no. Hay que explicar lo que se hace, por qué se hace y qué cuesta lo que se hace.

España tiene -al mismo tiempo- la dificultad de explicar (a veces) la misma cosa en 17 colectivos autónomos y dos ciudades con personalidad propia. El Gobierno español (del color que sea) tiene que ir aprendiendo a comunicar sus decisiones con 19 matices. Así hemos decidido que sea.

Ahora os pregunto. ¿Se explica bien la situación de pandemia? ¿Se intenta explicar por qué después de 20 años de guerra se cede Afganistan a los adversarios? ¿Contamos lo pros y las contras de convivir con países que no toleran la democracia?

Más sencillo ¿nos cuentan por qué quitan unos peajes? ¿explican por qué sube la luz?

 

 

Diego Martínez Boudes.

| Luis Solana

Ha muerto una de los personajes más importantes de la vida empresarial española de años clave,Diego Martínez Boudes, Consejero Delegado de Telefónica durante un tiempo el cual yo fui Presidente.

Por cierto, quisiera dar un abrazo especial en estos días tristes a quien (o quienes) hayan redactado la esquela que he leído en algún periódico: un breve texto (lógico) perfectamente capaz de poner en lo alto esa figura fuera de lo corriente que fue (y seguirá siendo) Diego Martínez Boudes.

Yo lo tuve de Consejero Delegado en años críticos para la vieja Compañía: él fue una de las personas claves para lanzar Telefónica hasta nuestros días. Internacionalización, tecnología, privatización, todo se hizo con Diego Martínez Boudes hablando al oido a la presidencia. Y acertando en sus consejos.

Entonces. ¿por qué lo cesé? Por error: nunca debí de cambiar a Diego Martínez Boudes. Debió ser mi Consejero Delegado hasta que el cerrado grupo de Economía de aquellos tiempos pidió mi marcha.

Las cosas que no se pueden rectificar, dice la mayoría de la gente que «mejor no tocarlas». No coincido. La memoria dura mucho y hasta puede pasar de unas mentes a otras.

Diego Martínez Boudes ha sido de las personas más cultas e inteligentes que he tratado.

Todo el que recuerde algo de su figura, que intente no olvidar el conjunto: hoy tendría más de una respuesta a tantas dudas que un intelectual y un empresario tiene delante.