Somos muchos los que creemos en la paz como un bien en sí mismo. Somos muchos los que creemos que la guerra es un desastre a evitar siempre que eso sea posible. Pero también somos muchísimos los que tenemos muy claro que no queremos ser mártires. Por la libertad vale la pena luchar en una guerra y romper una paz. Es curioso como cuesta entrar en este debate sin posiciones acordadas antes de analizar los datos de cada caso. Pasa en la derecha y no me sorprende; pero pasa también en algunos de izquierdas y algo me inquieta. (más…)
Pareciera que lo están haciendo muy bien los responsables de la Casa Real y sus colaboradores médicos. Se trata de explicar que no pasa nada en el organismo del Jefe del Estado. Igual pasa o igual no pasa, pero lo bueno de unos profesionales es su trabajo para convencernos de que nada pasa. Que no pasa nada hoy, ni pasará nada mañana: aquí sólo pasa algo cuando el Rey se muere. Lo hemos aceptado así casi todos los ciudadanos. Ya tenemos bastantes problemas para que, además, se muera el Rey. De eso no se habla ni hoy ni mañana: se habla sólo ese día. (más…)
Igual a más de uno le parece una pregunta absurda: me moriré de lo que toque. De acuerdo. Pero reitero la cuestión ¿cómo te gustaría morirte?. He hecho un repaso de respuestas y opiniones entre varios amigos y conocidos y es interesante la diversidad de planteamientos. Os lo cuento y vosotros me decís aquí vuestra conclusión.
Tengo un amigo teniente coronel de la Brigada Paracaidista que me ha comentado siempre que no querría morir en un salto, sino en una acción bélica. Rápido y en acto de servicio. Pero no tras un salto fracasado.
Hay un alto dirigente empresarial que me comentó que querría morirse de cáncer. Una enfermedad que le diera tiempo para poner sus negocios en orden tranquilo y sin agobios. (más…)
No estoy seguro de que todo el mundo se esté dando cuenta que este día -precisamente este día- se ha terminado un tiempo. Hay dos anécdotas determinantes. Os las cuento y vosotros valorareis si mi teoría del final de un largo ciclo es real o no lo es.
A las 12 de la mañana de este crítico día 8, los Reyes de España inauguraban la nueva sede social de Telefónica. Se ha terminado la era de Telefónica en el 28 de la Gran Vía madrileña.
Hace 80 años que, ese rascacielos que fueron las oficinas centrales de la Compañía Telefónica Nacional de España, se inauguró. Hoy, Telefónica, ha reducido su nombre, ha cambiado su logotipo, se ha hecho internacional, está entre las primeras empresas del mundo. Y ha inaugurado una nueva sede tecnológica y lógica.
Que una empresa española se convierta en multinacional no nos lo podríamos creer hace bien poco tiempo. Pero hoy es así.
Ya nadie duda de que Telefónica está cambiando el mundo de las telecomunicaciones y que será una de las claves mundiales – repito, mundiales – del progreso de la Humanidad.
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