Portugal, España y Telefónica

Publicado el 25 de julio de 2010

Cuando yo era un chaval, los trenes de largo recorrido, tenían siempre algún coche cama fabricado fuera de España y propiedad de la compañía internacional Wagons-Lits. En las ventanas de esos vagones se leía en correcto portugués (no en español) este texto: “E pericoloso debruçarse ao exterior”. El Portugal de hoy ya no define los vagones de los trenes españoles pero, sin embargo, no se ha enterado de que “Es peligroso asomarse al exterior”. Cuando una empresa quiere ser multinacional (y se asoma al exterior) tiene que saber lo que pasa hoy en ese exterior y si no, mejor quedarse en casa. Eso es lo que no ha entendido Portugal Telecom pero, sobre todo, el gobierno portugués.

La empresa de telefonía referente en Portugal se llama Portugal Telecom y responde al tradicional modelo europeo de monopolio de las telecomunicaciones. Nada extraño: también hay un France Telecom y un Deutche Telecom y un Italtelecom. Pero lo complicado empieza cuando Portugal Telecom decide “debruçarse ao exterior”, es decir invertir en otros países.

Con esa racionalidad antigua con la que todas las multinacionales europeas comienzan sus pasos, lo primero que se acuerda es de su viejo imperio colonial: Portugal Telecom decide invertir en Brasil. Normal y seguramente bien planteado desde el punto de vista económico.

Por allí se encuentra y se alía con Telefónica, la que fue empresa española y monopolio de telecomunicaciones pero que hace tiempo es totalmente privada. Todo fue bien hasta que Telefónica decidió acelerar su crecimiento en Brasil y  comprar la parte portuguesa de su alianza por allá.

La sorpresa no vino de Portugal Telecom sino del gobierno de Portugal: Portugal Telecom peleó por conseguir cuanto más dinero mejor (normal), pero el gobierno portugués decidió utilizar la obsoleta “acción de oro” para vetar la operación (anormal).

Yo podría entender (no aplaudir) que el gobierno portugués pusiera trabas a que Telefónica comprase Portugal Telecom: una vieja forma de entender la nación sigue viva en muchos países europeos. Pero que intervenga el gobierno portugués para impedir una operación en Brasil entre multinacionales no es de recibo.

Llama la atención que el reflejo de este contencioso en los medios de comunicación españoles haya sido sólo en las páginas económicas o -en algún caso- en página de sucesos. Nadie ha planteado que se trata de un capítulo de la definición internacional de España. Sorprendentemente, tampoco el gobierno español.

Aplaudo que el gobierno de Rodríguez Zapatero mantuviera la más estricta neutralidad en un contencioso económico entre empresas privadas. Muy bien hecho. Pero hay dos momentos donde el gobierno debió pronunciarse: primero, cuando Europa descarta el uso portugués de la “acción de oro”; segundo, cuando la mayoría de los accionistas de Portugal Telecom acordaron aceptar la oferta de Telefónica y el gobierno portugués lo impide. O al revés si se quiere.

Esto de la defensa de los derechos nacionales se ha complicado mucho y no todos los Ministerios de Asuntos Exteriores lo entienden. Pongo un ejemplo: defender el islote de Perejil genera todo tipo de reacciones patrióticas en todos los niveles de la Administración; dejar que Portugal corte el crecimiento internacional de Telefónica, no mueve a nadie (que se sepa).

La potencia internacional de un país hoy, se mide por su estrategia política, por sus capacidades militares y por la presencia de sus multinacionales.

¿Entiende el gobierno español que un conflicto de Telefónica con Portugal en Brasil es un tema que afecta a España?

El silencio del gobierno español en este conflicto me parece un error. No un error en este caso, no, un error de concepto.


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Archivado en Economía y empresas, Internacional | 13 comentarios »


13 Comentarios

      1. Joaquín comenta:

      Totalmente de acuerdo con vd. D. Luis.

      Efectivamente, si hay un calificativo que define la actual política exterior española (desde hace seis años) es: pusilánime.

      Donde no hay foto de interés que puedan ocupa portadas, este gobierno no mueve un dedo. Porque lo contrario sería tener que enfrentarse con alguien en beneficio de los intereses de España, y esto no es compatible con el espíritu ONG y de buen rollito. Eso es todo.

      Y no es que el gobierno zapateril tomara la decisión que vd. aplaude, es decir, mantener la más estricta neutralidad en un contencioso económico entre empresas privadas. Simplemente, es que miró para otro lado, y por eso, cuando después debió intervenir, siguió sin hacerlo. Con este “no hacer”, resulta evidente que alguna vez se acierta.

      El ejemplo de Perejil estaría bien utilizado si se hubiera producido bajo este gobierno que vd. ahora critica, porque en ese caso efectivamente habría incoherencia y doble rasero. ¿O quizá D. Luis, precisamente por eso lo menciona, porque se produjo bajo el gobierno anterior…? Y es que a veces D. Luis, se me olvida que tengo que leerle entre líneas…

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      2. surco comenta:

      Pues mire ud, yo precisamente me voy a ese concepto que ud menciona al final.

      Ya es hora de que el Estado empiece a entender que la empresa privada está interrelacionada con él. Lo digo porque al final, las relaciones internacionales se basan cada vez más en la economía, y la economía es cada día más la suma de tus empresas. Esto es, la suma de todo lo que le pase a todas tus empresas fuera, va a repercutir necesariamente en tus relaciones internacionales, y en tu presencia en el mundo.

      Solo quiero tirar un poco más del hilo. Al final, telefónica no me preocupa demasiado ( aunque sea un ejemplo). Seguirá expandiéndose sola, con portugueses o con otros. Pero si llevamos esta misma lógica hacia abajo, ya es hora de que el Estado se empiece a involucrar con empresas más pequeñas en ese proceso de internacionalización. Las oficinas comerciales tienen que dejar de ser un conglomerado de becarios que hacen “estudios de mercado” usando google, y convertirse en centros facilitadores de negocio con profesionales de empresa capaces de entender a las empresas, de crear redes de relaciones, de facilitar alianzas o de hacer seguimientos pormenorizados serios por empresa que incluya asesoría en decisiones difíciles, problemas recurrentes ( que hay muchos) o decisiones estratégicas

      Y todo eso se consigue con más personal, con personal más orientado al negocio y con una apuesta mucho más decidida. Igual de esa manera hacemos que crezca el ministerio de economía y de rebote, conseguimos que gane peso el de exteriores a través de las diferentes embajadas.

      Claro que en parte estoy con Joaquín, estos trabajos dan pocas fotos.

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      4. Francico comenta:

      ¿Que mas da lo que diga España? Esto perjudica directamente a Europa. Y Europa es la que tiene que hablar. Y supongo que lo hará. Si no habla o su voz no tiene importancia, entonces querrá decir que Europa pierde valor, pierde soberanía.

      Y entonces la pregunta es : ¿Europa, para que?

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      5. Quimera comenta:

      Si no lo entiendo mal, está mal que Portugal utilice la acción de oro para evitar la compra, pero sí estuvo bien la intervención del gobierno de España (ZP and company) cuando el follón de E.ON y Endesa…es decir, lo que yo hago esta perfecto, pero si lo hacen otros es totalmente criticable.

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      6. Luis Solana comenta:

      Quimera (nº5): no entro en el debate de si hay que proteger o no dentro de cada país a empresas de sectores sensibles (podemos hablar de ello otro día), lo que estoy criticando es el hecho de que un país (Portugal) impida vender a P.T.unas acciones de una empresa de su propiedad ¡EN BRASIL!

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      7. Quimera comenta:

      Estimado Luis, no creo que para una empresa, una multinacional, existan esos límites marcados en los mapas. Si un accionista como puede ser el estado portugués cree que no sería bueno para sus intereses que Telefónica compre a Vivo, creo que estaría en su derecho, máxime cuando otros gobiernos (alemán, español, etc) lo hacen cuando les viene en gana. Otra cosa es que intervenga el Tribunal de Arbitraje y diga lo contrario como ha ocurrido en varias ocasiones.
      Lo que me resulta curioso es que Telefónica, cuando se rompen las negociaciones y el gobierno portugués piensa de nuevo en vender su participación en la empresa, manifiesta que no habrá a partir de ese momento ‘primas políticas’…Si es que a todo le tienen que sacar ‘partido’ los políticos. Vaya tela.

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      8. Dulce Virginia comenta:

      Yo creo que el Gobierno no lo ha hecho tan mal. Ha esperado a que fuese Europa la que hablase, como así ha sido.

      Ha tenido la prudencia de a quien le dieron un “revolcón” no ha mucho en ese asunto, con la pelea por Endesa. Parece que aprendieron, lo cual está muy bien.

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      9. Dulce Virginia comenta:

      Hola Quimera,

      Cuando TEF dice que no pagará “prima política”, se refiere a que no pagrá un sobreprecio por el control de los derechos políticos. Esa prima es absolutamente lógica y habitual. No es que los políticos saquen nada de ello.

      Saludos

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      10. Quimera comenta:

      Dulce Virginia, es un juego de palabras. Los derechos políticos en Vivo por parte de PT al final son realmente ‘derechos de los políticos’, no sé si me he explicado ahora con claridad.

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      11. Dulce Virginia comenta:

      Sí, pero no estoy de acuerdo. Esos derechos políticos, son derechos del Estado; y por lo tanto, de todos los ciudadanos.

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      12. Anaxímenes comenta:

      Pues yo creo que Portugal se equivoca dado que el espíritu de la acción de oro es proteger las infraestructuras de un país del control de países vecinos. Su sentido es evitar que en situación de conflicto este control pueda utilizarse contra el propio país. La operación en Brasil no atentaba contra la seguridad de las comunicaciones portuguesas y por tanto el gobierno portugués se extralimita.
      El gobierno español es el mismo que permitió que el control de Endesa lo tenga una multinacional extranjera, por lo que no me sorprende que no sienta las empresas privadas de infraestructas y comunicación como propias. También considero esto un error dado que si bien lo acertado de una política de privatización es discutible, la renuncia a la acciónd de oro es impensable dado que compromete nuestra capacidad resolutiva como Estado.
      Es decir, no me sorprende que ZP no mueva un dedo por Telefónica vista su política con Endesa. No obstante, si yo fuese un Presidente socialista no utilizaría mi cargo para defender los intereses en el extranjero de una gran empresa privada como es Telefónica. De hacerlo, actuaría como los portugueses.
      Además las grandes empresas no son seres desvalidos, suelen saber como defenderse solitas.

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      13. brasilero comenta:

      Y así sigue la vida.
      Portugal y España aun se creen sueños del mondo…un paradojo inexplicable delante de la realidad cruel de economías destruidas por la incapacidad de poner frenos en la codicia por el poder y la falta de patriotismo de tantos…
      La telefonía en Brasil e el butín de capitalistas extranjeros mancomunados con la gang del gobierno brasilero, entre los cuales, el señor José Dirceu, el “hombre de paja” de Lula da Silva, cuyo hijo ya es socio de telemar.
      Lo que más nos costa comprender es como puede el partido socialista pactar con bandidos internacionales bajo el manto de proteger los intereses capitalistas de España…

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