Tomar en serio la OTAN

| Luis Solana

Es curioso cómo la memoria de los pueblos guarda ciertos hechos bélicos con notable tendencia al olvido. El caso de España es especialmente llamativo. Guerras Civiles, tras Guerras Civiles (¡cómo se olvidan las Carlistas!), alguna aventura colonial de mal recuerdo y el gran combate fraternal de 1936. Bien. ¿Pero sabéis el detalle político reciente que todavía afecta a la política española y que parece que no hay forma de olvidar?: ¡OTAN,NO!

Fueron aquellos años una auténtica explosión de gritos de ¡SI! a ciertas actitudes políticas y culturales y de gritos ¡NO! a unas cuantas decisiones de política de futuro que al poco tiempo se empezó a ver que eran vitales. La verdad es que la cultura española tiene un profundo odio a la guerra; y si participan españoles, mucho más. Pues ese ¡OTAN NO! sigue ahí en la pequeña cultura política de españoles que nunca han vivido una guerra internacional como actor. «Nunca», significa hace un largo tiempo, en el cual se ha desangrado media Humanidad. Y el grito sigue activo cuando Rusia -¡Rusia!- hace entrar a sus tanques en territorio de su fronteriza Ucrania. ¿Que está lejos? Mirad bien los mapas: es Europa y son tierras que hace unos años las pisaron otros tanques desde el Rhin y no fue muy complicado.

Con una cierta «pillinería» infantil y con aquel ¡OTAN DE ENTRADA, NO! felizmente hoy somos un miembro activo da la Alianza Atlántica.

Y en esto ha estallado un guerra sin matices en las mismas fronteras de la OTAN. Y no es cualquiera el agresor: Rusia. La Rusia de los Zares, los Soviets y de la dictadura corrompida. Rusia. Mirad los mapas, comprobad las extensiones y las posiciones, por favor, y luego exclamad conmigo «¡Ahí va!»

Esta guerra afecta a España en sus consecuencias. Es tremendo que, sin cerrar totalmente una pandemia atroz, nos llegan unas subidas de precios a las que ya estábamos desaconstumbrados. Y lo que nos queda por sufrir. Porque estamos en una guerra muy cruda en las mismas fronteras de nuestra Alianza Atlántica. Si, en nuestras fronteras. Pero es jugar a un vergonzoso «sí, pero no» enviar de «tapadillo» armamento y ayuda.

Señoras y señores; civiles y militares del Ministerio de Defensa: ¿por qué no informan al país de esos envíos solidarios (y moralmente obligados) con destino a Ucrania? ¿Qué armamento se facilita y en qué cantidades? ¿Qué nos cuesta?

Suben los precios de productos muy afectados por la guerra y, como se explican mal o nada, los camiones van a las huelgas. Con esta guerra, que afecta a países suministradores de carburantes y cereales (por ejemplo) llevará un tiempo ajustar productos violentamente escasos a precios más confortables para muchos ciudadanos del mundo. Pero se conseguirá: hay otras fuentes de suministros en el mundo dispuestas a sustituir a las rotas o boicoteadas por la guerra. Transparencia y tiempo.

Este verano tiene planeada una reunión, en Madrid, la dirección de la OTAN. Me gustaría que España fuera un modelo de colaboración ante agresiones bélicas muy peligrosas (aunque no afecten con pólvora directamente) con generosidad solidaria. También para España la OTAN es una institución muy seria y necesaria.

One Response to Tomar en serio la OTAN

  1. Nerea says:

    Tienes razón, querido Luis
    Somos muchos los que no hemos vivido una guerra internacional

    Y si, nos deberían explicar más y mejor

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