¿Trabajas en el Santander ?

| Luis Solana

Ana Botín en el Foro Económico Mundial

En estos momentos, parece que con el casi final de las mascarillas, termina un tiempo muy complicado para trabajar en empresas con grandes retos. Y me acuerdo de una empresa con las que tengo relaciones que no son de empresa. Y sí son de empresa.

Y me apetece, al quitarme la mascarilla, hablar de ella.

Yo conocí al abuelo de la presidenta Botín. Inolvidable. En un casón en la Castellana, con una chimenea encendida al fondo y calzado con unos elegantes botines marrones oscuros. Yo era un joven que tenía una empresa de asesoramiento de fortunas y que le visitaba para pedirle que autorizase créditos para el PSOE. Los accionistas de mi empresa se llamaban, Aznar, Pérez Llorca y Zabala. La clase de cosas (hay muchas parecidas) que si se olvidan hacen que no terminemos por no entender nada del presente; ni del futuro de España.

Aquél personaje mítico autorizó no sé cuánto dinero para el Partido Socialista Obrero Español, que administraba una socialista del exilio y del futuro: Carmen García Bloise.

El tiempo pasó cada vez a más democrático y yo me encontré con la inmensa fortuna de ser elegido diputado por Segovia en las primeras elecciones de la renacida Democracia. En el Parlamento me volqué con dos temas: la Defensa y la Tecnología. Y allí me apareció Telefónica, el mayor consumidor de novedades de España en esos momentos. Visité los laboratorios Bell y la sede de ATT. Pero no me olvidé de algo importante en esos días: defender a los trabajadres en plena revolución tecnológica. Sí, sí, las revoluciones tecnológicas son reiterativas y hay que saber adoptarlas. La verdad es que aprendí muchísimo con pancartas y por las calles junto a UGT.

Y un día me nombraron Presidente de Telefónica. Más de una línea requeriría ese tiempo, pero yo lo concreto en la presencia en el Consejo de D.Emilio Botín: hijo de aquél primer donante. Nos caímos bien (le gustaba mi estilo soñador y algo osado) y coincidimos bastante.

Los ceses y las muertes cambiaron el panorama. Ahora yo soy un anciano inquieto y la hija de D. Emilio preside el Santander. Naturalmente, no nos hemos visto nunca, pero he intentado que el Banco Santander se enterase de que su tiempo ha terminado. Vamos a ver: que ahora se tiene que preocupar de temas antaño menores y ahora fundamentales. Me acuerdo de cuando expliqué a un jefe que era un disparate cruel el trato burocrático a los viudos cuando se murió mi mujer, Cuca. Pues atendieron mi razonamiento y supongo que en algo habrán mejorado una burocracia antigua e inútil.

No estoy seguro de que el Banco Santander haya asumido (como debería hacerlo toda la banca) que el concepto del banco de madera en el puerto de Venecia con bolsas de monedas que se prestan y vuelven se ha terminado. Tienen que entender una sociedad tecnológica nueva. Que no es mejor por una enorme cantidad de claves y cifrados: que la tecnología simplifica y no complica. Y tiene una seguridad inigualable.

La banca se va a tener que repensar toda ella. El modelo que han adoptado es el de que cuanto mayor tamaño, mejor. Cierto. Y tramposo.

Cuanto mayor tamaño tiene un banco es más difícil que quiebre. Hasta que no se invente una institución perfectamente controlada por los Estados, por lo menos, habrá un banco por país que no quebrará nunca.

Señora presidenta Ana Botín, ¿no tiene usted a montones de personas que le pintan el futuro y le ayudan a hacerlo realidad?

Busque un Consejero Delegado sólido y un poco aburrido y usted dedíquese a soñar, tantear, ensayar, apostar. La primera línea del balance depende de usted. La cuenta de resultados, del Consejero Delegado. Presente y Futuro van juntos pero separados.

Igual tengo algo de razón, Presidenta.

 

One Response to ¿Trabajas en el Santander ?

  1. Nerea says:

    Buenas noches a tod@s
    Te he oído Luis
    Y claro que tienes algo de razón.Igual que yo tenía algo de razón con el BBVA
    Y no, ya sabes que no trabajo en el Santander
    Y si, yo también deseándome quitar la mascarilla para decir al que quiera oírme, que cuánto se te echa de menos
    Quien fuera hoy día y en la década de los 70, trabajador en Eibar!

    Porque la Banca ya sabemos…

    Pero la perversión y crueldad no es sólo de la Banca

    A que adivinas por qué te digo lo de trabajador en Eibar?

    Exacto

    Nos tendremos que repensar, tod@s

    Pa

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